A menudo tenemos la sensación de que hemos perdido gran parte de nuestra intimidad y privacidad, todos nuestros datos personales y económicos son recogidos, procesados, almacenados y transmitidos según la necesidad. De igual modo, nosotros nos movemos utilizando los servicios que nos brindan las herramientas de la Información, ¿qué haríamos sin el teléfono móvil o sin Internet?, por ejemplo. Estamos "disfrutando" de la era de los avances tecnológicos.
Pero no es así para todas las sociedades del mundo, para otras sociedades menos desarrolladas. Martin R. Hilbert a esto lo define como: "brecha ", entre aquellos que tienen acceso a las tecnologías digitales y aquellos que no. Pero también hemos encontrado otra definición de "brecha digital" en este caso de Ricardo Monge : "el término brecha digital, se refiere al acceso diferenciado que tienen las personas a las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TICs), así como las diferencias en la habilidad para usar tales herramientas, en el uso actual que les dan y en el impacto que tienen sobre el bienestar". Se trata al fondo de diferencia, bien de acceso, disponibilidad, capacidad o de habilidad. Esto va a significar que estas diferencias van a producir también desigualdades en el desarrollo de las poblaciones y establecerá un marcado alejamiento entre las distintas sociedades.
Ante este fenómeno se tomaron iniciativas bilaterales, de parte de organismos internacionales para hacer una transferencia tecnológica, de los países desarrollados hacia los menos desarrollados. Con este propósito la UNESCO crea un organismo intergubernamental de Informática el "IBI", para que estos países lograran el crecimiento informático, puesto que está demostrado que existe una importante relación entre tecnología y desarrollo.
A tales efectos, en Okinawa, en el año 2000, el G7, crea la "Dot Force" con el propósito de aunar esfuerzos internacionales y encontrar maneras positivas de reducir la brecha digital. En la Cumbre de la Sociedad de la Información en Ginebra del 2003, se propone como estrategia, la solidaridad de los países desarrollados con los países pobres. Más tarde se crea la UN ICT Task Force (Fuerza de Tarea de TIC de la ONU) que sustituye de algún modo a la Dot Force.
Visto el interés por parte de los Organismos Oficiales, no se puede obviar la necesidad de que es necesario incorporar proyectos simultáneos de desarrollos en los ámbitos de la educación, de la política y en la economía de estos países. ¿Qué decir de la censura, las limitaciones de acceso y de aplicación?. Lo cierto es que resulta incluso amoral pensar en la necesidad de llevar tecnología a países donde la gente se muere de hambre. Por otra parte, es importante tener presente las infraestructuras necesarias, ya que para el acceso a Internet se necesita electricidad.
Del mismo modo que la brecha digital afecta y separa a las naciones, existe una brecha intranacional y regional. Tenemos un buen ejemplo en un tema de actualidad latente, que recogen los medios de comunicación en España, nos referimos al desfase de los medios informáticos de los que dispone nuestro sistema judicial, con todo lo que esto supone.
Es difícil hallar una solución, ya que para reducir la brecha, hay que mitigar las disparidades socioeconómicas, y procurar el acceso a la educación como un derecho fundamental para todo hombre, independientemente de su raza u origen. Para ello los países privilegiados deben de aunar esfuerzos y de los discursos pasar a los compromisos. El acceso a Internet hoy día, es fundamental para dinamizar la economía de mercado, ciertamente, pero habrá que atender otras necesidades primordiales, es decir, no empezar la casa por el tejado.
A tales efectos, en Okinawa, en el año 2000, el G7, crea la "Dot Force" con el propósito de aunar esfuerzos internacionales y encontrar maneras positivas de reducir la brecha digital. En la Cumbre de la Sociedad de la Información en Ginebra del 2003, se propone como estrategia, la solidaridad de los países desarrollados con los países pobres. Más tarde se crea la UN ICT Task Force (Fuerza de Tarea de TIC de la ONU) que sustituye de algún modo a la Dot Force.
Visto el interés por parte de los Organismos Oficiales, no se puede obviar la necesidad de que es necesario incorporar proyectos simultáneos de desarrollos en los ámbitos de la educación, de la política y en la economía de estos países. ¿Qué decir de la censura, las limitaciones de acceso y de aplicación?. Lo cierto es que resulta incluso amoral pensar en la necesidad de llevar tecnología a países donde la gente se muere de hambre. Por otra parte, es importante tener presente las infraestructuras necesarias, ya que para el acceso a Internet se necesita electricidad.
Del mismo modo que la brecha digital afecta y separa a las naciones, existe una brecha intranacional y regional. Tenemos un buen ejemplo en un tema de actualidad latente, que recogen los medios de comunicación en España, nos referimos al desfase de los medios informáticos de los que dispone nuestro sistema judicial, con todo lo que esto supone.
Es difícil hallar una solución, ya que para reducir la brecha, hay que mitigar las disparidades socioeconómicas, y procurar el acceso a la educación como un derecho fundamental para todo hombre, independientemente de su raza u origen. Para ello los países privilegiados deben de aunar esfuerzos y de los discursos pasar a los compromisos. El acceso a Internet hoy día, es fundamental para dinamizar la economía de mercado, ciertamente, pero habrá que atender otras necesidades primordiales, es decir, no empezar la casa por el tejado.
http://vecam.org/article550.html
