lunes, 16 de febrero de 2009

LAS TRES FASES Y LOS TRES ENTORNOS

Por el aumento del consumo de televisión, se aprecia un empobrecimiento en la capacidad de entender, dado que: "la televisión produce imágenes y anula conceptos, y de este modo atrofia nuestra capacidad de abstracción y de entender”. Otro perjuicio radica en que uno puede interrumpir la lectura cuandCon los avances tecnológicos en los medios de información y comunicación, se está haciendo patente el cambio en el espacio donde nos expresamos, y cómo afecta al terreno lingüístico. Éste fenómeno relativamente reciente, preocupa a investigadores y a estudiosos de la lengua. Sirva como ejemplo Javier Echeverría Ezponda, profesor de Investigación del Instituto de Filosofía, CSIC, y Raffaele Simone, profesor de Lingüística, autor de numerosos estudios sobre la historia del pensamiento lingüístico y tipología lingüística. Hemos recogido una síntesis de sus pensamientos sobre la comunicación, fruto de sus investigaciones en lo que ellos definen como los tres entornos (J. Echeveverría) o las tres fases (R. Simone).

Para Echeverría los dos primeros entornos son los que se desarrollan en el campo y la ciudad: el lenguaje oral y el escrito. Sobre ellos se superpone el tercer entorno, que nace de la construcción de las infraestructuras mundiales de la información. Es un nuevo espacio social, que gracias a la globalización, abarca Internet, la radiotelevisión, las tecnologías multimedia, las redes telemáticas, los videojuegos y las tecnologías de realidad virtual. Este tercer entorno se sobrepone sobre los otros dos sin destruirlos pero transformándolos profundamente. El tercer entorno, difiere de los otros dos por sus propiedades físicas epistémicas, geográficas y matemáticas. Es posible transferir el habla y la escritura al tercer entorno, pero también, los sonidos, las imágenes y los datos pueden escribirse en el espacio electrónico.

Echeverría cree en la necesidad de crear y desarrollar el sector lingüístico en el área tecnológica, el español, a lo que él denomina, “e-español”, ya que este espacio está dominado por la lengua inglesa. Para ello es necesario las adaptaciones de interfaces fónicos, para el reconocimiento de la voz y que puedan ser transferidas y adaptadas a los usuarios hispanohablantes.

Raffaele Simone coincide en los dos primeros entornos (a los que él denomina fases) donde la transmisión de información, se produce a través de la lengua oral y escrita, acciones que son propias de nuestra cultura y que viene de antaño. Afirma que en los últimos treinta años la hemos podido “ver” (en televisión o Internet), y escuchar, y cree que: Algunos han observado que los conocimientos de la tercera fase están menos articulados y son menos sutiles, y mantienen que se ha producido una degradación cualitativa del saber, mientras que quizá sólo haya cambiado su naturaleza.

Lo cierto, es que piensa que el hombre tiene una visión alfabética, que le permite obtener informaciones y conocimientos, a partir de unos símbolos visuales dispuestos de forma secuencial, y que difiere en la simultánea en que está basada en imágenes y sonidos, donde se aprecian dos estímulos al mismo tiempo. Hay investigadores que piensan que la visión alfabética es más evolucionada y necesita ser educada; movernos en el mundo de las imágenes sería como dar un paso atrás, volver a un estado más primitivo, donde no es necesario esforzarse. Afirma que la voz, con su tonalidad y expresividad revela mucha información, además de dejarnos libre para realizar otras acciones. Pero el que mira está obligado a seguir el ritmo visual. La visión no se presta a la citabilidad como la lectura de un texto, además éste, se puede re-leer, uno puede detenerse y meditar sobre la información, y asimilarla. Por otra parte la visión tiene la ventaja de apoyarse por la escucha que completa la información recibida. El autor se pregunta, si el espíritu analítico en el que se ha basado nuestra cultura, durante siglos no ha traspasado el límite. Los jóvenes practican una actitud “no-proposicional”, es decir, más genérica; sin descomponer el contenido del pensamiento, se limita a evocarlo globalmente.
El acceso al conocimiento hoy día, ha sobrepasado los límites del espacio oral, y del libro como soporte escrito, sin eliminarlo, han surgido nuevas herramientas complejas de acceso, que avanzan vertiginosamente si lo comparamos con los dos entornos, e implican “un estar al día” en sus manejos. En las reflexiones de los dos autores, recogemos la importancia de este nuevo lenguaje que se impone en nuestra cultura y la necesidad de introducir un aprendizaje efectivo y analítico a través de la computadora. Un aprendizaje empezando ya desde la infancia, y necesariamente formando a los educadores. Otro reto planteado consiste en que, gracias a la globalización electrónica y al gran número de hispanoparlantes, es preciso potenciar al español en este nuevo espacio de información y comunicación. La lengua española habrá de adaptarse, sino queremos terminar abocados a un mundo angloparlante.
La informática y los avances tecnológicos no afectan sólo a la información y al conocimiento sino que está dejando su impronta transformando nuestra cultura. Con todo esto, hay que tener presente la brecha digítal, no todos tenemos el mismo acceso a la información y la comunicación en el tercer entorno. En cuanto a la escritura y al habla, creemos que tiene su espacio social, que no es anulado por el tercer entorno, o al menos debemos velar para que esto no ocurra, perdería parte del encanto y el placer de la comunicación..., de la relación entre los hombres.


BIBLIOGRAFÍA:
JAVIER ECHEVERRÍA EZPONDA: Ciencia, tecnología y lenguas: del español al e-español.
RAFFAELE SIMONE: La tercera fase: formas de saber que estamos perdiendo.

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