viernes, 27 de febrero de 2009

Google, se topa con los derechos de autor.

Ya desde la época mesopotámica surge un interés por la conservación del saber. Más tarde la cultura ha estado reservada y custodiada en ambientes de la nobleza y del clero, lugares que eran los centros del saber de la época. Su accesibilidad era difícil, por el elevado coste, algo que se subsanó con la invención de la imprenta; este hecho unido a los nuevos ideales de los humanistas del siglo XVI, propiciaron unos nuevos ideales donde primaban unos principios democráticos donde la cultura y la educación fueran, no un privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos. Esto no se lograría hasta mediados del siglo XIX con la aparición de la biblioteca pública en el mundo anglosajón. El siguiente paso más reciente viene de la mano de los avances en las telecomunicaciones y en Internet, donde el libro ha encontrado un nuevo espacio, un espacio digital.

El gigante Google inició un proyecto para digitalizar los libros y ponerlos al alcance del usuario totalmente gratis, a veces son sólo fragmentos y en otros casos son obras que están protegidas por copyright y aquí surge la polémica porque se enfrenta al obstáculo de los derechos de autores y editores. El gigante informático se vio forzado tras enfrentarse a dos querellas a firmar un acuerdo millonario en EE UU para indemnizarlos. La idea de digitalizar obras, no es novedosa, ya en los años 90 se inició en Estados Unidos, generalmente financiado por fundaciones. El primero fue el Proyecto Gutenberg, y otro proyecto importante, fue Million Book Project (www.library.cmuy.edu), que lleva digitalizados 135.000 volúmenes de la biblioteca de la Universidad Carnegie Mellon. En España, del mismo modo, la Universidad de Alicante ha desarrollado la Biblioteca Virtual Cervantes (www.cervantesvirtual.com).

Con este proyecto de Google, el director de la Bibliothèque Nationale de France, saltó a la palestra criticando la actitud de Google, acusando a esta empresa americana de intento de monopolizar la cultura. En Francia no se ve con buenos ojos esta iniciativa y llega hasta las esferas políticas donde se pone en marcha un plan en el que los países europeos, se unen en un proyecto común, para el diseño de un buscador europeo y de digitalización de bibliotecas, también participa la BNE. Con este plan actuarán como proveedoras de contenidos, y el acceso al público, que será abierto y gratuito.

La difusión de libros online comporta una maniobra de negocio por la publicidad que se insertan en las páginas; al eliminarse el soporte de papel, los autores y editores dejarían de cobrar beneficios por los derechos de autor. ¿Su digitalización debería ser hecha por organismos públicos, antes que privados? La cultura y la información es un derecho y sería un bien la democratización del saber, su socialización; el problema surge al encontrar la forma de que esto se pueda compatibilizar sin menoscabo o perjuicio para autores y editores. Quizás sea buena idea la de remunerar con un porcentaje sobre los ingresos publicitarios que generen los anuncios en las páginas relacionadas con sus libros. Hay que tener presente además que muchos títulos de libros antiguos corren el riesgo de perderse si no son procesados, no es preciso decir la importancia de la conservación del patrimonio cultural. Digitalizar supone un ahorro espacial, y además permite el acceso al conocimiento de forma fácil, barata y a escala mundial; se puede exportar fácilmente a cualquier parte del mundo.

Es otro estilo de buscar el conocimiento, otra forma de transmitirlo, que tiene que ver con su accesibilidad y la globalización en la que estamos inmersos.

BIBLIOGRAFÍA:
Norberto Gallego: La digitalización de fondos bibliográficos.
De Alejandría a la biblioteca infinita en Internet.

ANTONIO FRAGUAS: Google se topa con el derecho de autor

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Google/topa/derecho/autor/

http://www.e-libro.com/prensa/prensadetalle.asp

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